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Ir a mi dentista tiene mucho peligro y no por la consulta en sí (es muy bueno y un encanto), sino porque la clínica está ubicada entre un famoso centro comercial sito en la Castellana y el Mercado de Maravillas. Dos lugares de lo más tentador. Cada vez que me toca ir, me planteo "ya que estoy aquí ¿Por qué no me acerco a...?" Y casi siempre pico en el primero o en el segundo.
El comercio de la Castellana ya podéis imaginar cual es. Hay varios repartidos por Madrid y por toda España. Respecto al Mercado Maravillas, para los que no lo conocéis, os diré que es uno de los Mercados tradicionales más grandes de España, cuenta con más de 200 puestos y muchos de ellos tienen productos de gran calidad y diversidad, tanto nacionales como internacionales.
El jueves pasado me tocaba consulta y, como necesitaba limones, me acerqué al Mercado. Una vez dentro no me limité a ir directa a la frutería, ya que estaba allí echaría un vistazo al resto de puestos. Paseaba lentamente fijándome en las carnicerías, pollerías, una pescadería que es una auténtica maravilla y... en las casquerías porque según iba andando, iba pergeñando una idea. Me paré en una con un expositor que me atrajo con sus callos, asadurillas, patitas de cordero, criadillas..., me lo hubiera llevado todo, pero la idea ya había tomado forma en mi cabeza, así que compré unas mollejitas de cordero y me vine tan contenta.
Las mollejas al ajillo es una receta que preparaba, de vez en cuando, pero de eso ya hace años y me apetecía retomarla. Ya sé que la casquería no tiene término medio, o levanta pasiones o rechazo, pero forma parte de nuestra tradición culinaria y merece la pena conservarla.
Ingredientes (2 pesonas)
250 gramos de mollejas de cordero
2 dientes de ajo
Unas hojas de perejil
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Zumo de limón
Elaboración
Unas horas antes, se sumergen las mollejas en un recipiente con agua fría durante una media hora, tras lo que se les retira el agua y se vuelven a poner con agua limpia y el zumo de medio limón, donde estarán otra media hora. Se ponen en un colador se pasan por el chorro de agua fría y se secan, se cortan en trocitos más pequeños, se salan y se reservan.
Las hojas de perejil, se lavan, se secan, se pican y se reservan.
Los dientes de ajo se pelan, se pican y se ponen a dorar en una sartén con el fondo cubierto de aceite. Cuando están dorados se echan las mollejas y se van rehogando para que se doren, unos 15 minutos, si gustan más churruscaditas se tienen otros 5 minutos y 5 minutos antes de acabar se añade la mitad del perejil, se sigue rehogando. Cuando se han dorado las mollejas, se apaga el fuego, se emplatan y se espolvorean por encima con el perejil restante.
Comentarios

Hola Gloria. Curiosamente mi dentista, a la que visito con cierta frecuencia, está cerca del mercado del pescado y de abastos, una motivación excelente para ir sin reparos porque también me doy una vuelta después de salir. La casquería y sus recetas me encantan, algunas tengo en el blog, pero últimamente no debo comerlas por el tema colesterol, aunque no diré que a veces me hago la loca para disfrutar de un arroz o una sopa de menudillos. Me gustan tus mollejas y me pondría fina con ellas, disfrútalas por mi.
ResponderEliminarUn beso.
Buenos días, Lola: es una faena la de cosas que nos perdemos por el dichoso colesterol y la casquería es una de ellas. Durante muchos años ha tenido mala prensa y, poco a poco, fueron desapareciendo las casquerías. Sin embargo, desde que a La Tasquería de Javi Estévez le dieron su primera estrella Michelín, la percepción sobre los productos de casquería ha ido cambiando poco a poco.
EliminarHaces bien en darte un capricho ocasionalmente, la vida es más alegre si, de vez en cuando, nos damos pequeños placeres.
Besos y feliz domingo.
Buenas noches, Gloria. Yo también comía casquería hace años, sobre todo, las mollejas y los sesos. Como han ido quitándolas en las carnicerías y las tienes que pedir con antelación y también por la salud, como le pasa a Lola. Me ha encantado tu receta. Besos y ve contando tus visitas al dentista porque no tengo ni idea del centro comercial. Será que piso poco Madrid.
ResponderEliminarBuenos días, Marisa: al final voy a tener cargo de conciencia por subir recetas de casquería, no era mi intención poneros los dientes largos 😄
EliminarNo hace falta venir a Madrid para conocer ese centro comercial, sin ir más lejos en Valencia tenéis uno en la Calle Colón y otro en Alicante en la Avenida Maissonave 😉
Besos y feliz domingo.
¡Hola, Gloria!
ResponderEliminar¡Qué pinta tan rica tienen las mollejas! Se ve que son de calidad superior. Me encantaría ir al Mercado Maravillas; tiene que ser fascinante ver la cantidad de puestos y productos. Seguramente, me pasaría lo que a ti, y algo compraría.
Gracias por compartir la receta.
Un abrazo,
Elvira.
Buenas tardes, Elvira: si puedes, no te pierdes ese Mercado. Es una locura, eso sí, ve con tiempo y un carro de la compra 😄
EliminarGracias a ti por tu visita y comentario.
Besos y feliz tarde de domingo.
Hola, Gloria.
ResponderEliminarAunque en Sevilla capital, aún quedan unos cuantos mercados, es una lástima que cada vez haya más puestos cerrados, pero sigue siendo un espectáculo, y sobre todo, algo que a mí me fascina, pues me hacer regresar a mi infancia, son los olores, esos de las fruterías, especialmente, porque huelen a campo, no como en los supermercados, donde las mercancías llegan superlimpias, y envasadas en plástico, lo que hace que nada huela a natural, por muy fresco que sea el producto. Cuando mi Pepita vivía en Madrid, lo que más me gustaba era acompañarla a hacer los mandaos, era una gozada para la vista.
A mi no me disgusta la casquería, aunque sí que solo unas cuantas cosas, como el menudo de ternera (callos), la sangre de pollo, o el higadillo, también de pollo, el de ternera también, pero es que en casa son más selectivos, y lo único que pasan son el menudo y la sangre, pero que si por mi fuera lo comería todo, ya que nunca he sido delicada, y con mayor o menor afinidad, todo me gusta, especialmente cuando está bien cocinado, como evidencia estarlo tu plato, que solo por curiosidad lo tomaría con gusto.
Besos.
Buenas tardes, Concha: aquí pasa un poco lo mismo con los mercados, aunque algunos sobreviven tienen muchos puestos cerrados. No es el caso del Mercado Maravillas que es gigante y está a tope de público.
EliminarEntiendo tu disfrute cuando acompañabas a tu Pepita, a mí también me gustan los mercados y cuando salgo de viaje como vea uno, me falta tiempo para entrar, aunque solo sea para curiosear.
En cuestión de casquería me gusta casi todo y ya que mencionas la sangre, la he probado en Murcia donde antes era una tapa típica de los bares y la hacían encebollada. Es una de mis recetas pendientes, pero no hay prisa ahora que he localizado donde la venden, ya caerá 😄
Las mollejas que he preparado es un plato muy típico, tanto de Madrid como de La Rioja, ahora se están volviendo a poner de moda en los restaurantes, pero son tan fáciles que merece la pena hacerlas en casa.
Besos.
Gloria, si te animas a cocinar sangre de pollo, tengo publicadas dos recetas tradicionales, tal como la cocinaba mi madre, y así sigo haciéndola, ya que en casa le gusta mucho sobre todo a mi hermano y a mi padre, y es cuando yo aprovecho para sacarme una tapita, jajaja...
EliminarUna sugerencia, si no la has comprado nunca, mira bien que sea una pasta lisa y fina, que no tenga agujeros, ya que estos las burbujas de aire que se forman como resultado de haberla batido a la hora de cuajarla, y cuando la cortas se rompe, estropeando el aspecto del guiso, además de aportar una textura granulosa no muy agradable.
Muchas gracias, Concha: miraré tus recetas y, si me animo, seguiré tu consejo.
EliminarBesos.
Me encanta pasear por los mercados y dejarme llevar por las tentaciones que hay en ellos.
ResponderEliminarLos callos me encantan, pero las mollejas no, aunque reconozco que tu plato tiene muy buena pinta, pero no sé si podría comerlo.
Besos.
Buenos días, Ana: es que los mercados tienen un atractivo especial. Si estoy en otra ciudad y doy con un mercado, no me resisto a entrar. Como dices son toda una tentación.
EliminarCada vez que publico una receta de casquería ya sé de antemano que no va a levantar pasiones 😄 Te gustan los callos porque son picantes 😄 Así que, quizás, si se lo echo a las mollejas, también te gustarían 😉
Besos.
Que ganas de tener un mercado como ese!!....estaria todo el dia de compras....una receta de maravilla!!.....y asi dan ganas de ir al dentista!!.......Abrazotes, Marcela
ResponderEliminarHola, Marcela: ganas, lo que se dice ganas, no me dan, aunque reconozco que me consuelo porque ya sé lo que viene después 😄
EliminarA mí, también me gustaría tener cerca un mercado así, pero eso de tener que coger el metro o el autobús para los dos más cercanos me tira un poco para atrás.
Besos.
Hola, Gloria. Prolongo la visita a tu cocina.
ResponderEliminarLas mollejitas de cordero son toda una tentación que no me he querido perder. Seguro que estaban riquísimas.
Ahora toca el autocontrol para prolongar el tiempo hasta la próxima.
Feliz tarde. Bstes.
Buenos días, Emma: estaban de llorar y sí llevo toda la semana pasada de verduritas 😄
EliminarBesos.
Hola Gloria. Esta receta se me había pasado y es que con las fiestas el tiempo no cuenta jj.
ResponderEliminarMenos mal que ya han finalizado, son 9 días de ruidos, actividades, cabalgatas y más, y la verdad es que ya no estamos para muchos trotes.
Como bien dices, la casquería, o levanta pasiones o rechazo. En mi caso es esto último, pero para gustos colores.
Estoy seguro que para los amantes de la casquería estas mollejas deben estar de vicio. no te enfades si te digo que en mi caso las dejaría pasar jj y te pediría por ejemplo, una presa al horno, creo, sinceramente, que disfrutaría mucho más jj.
No obstante, no pongo en duda de que a quien le guste, estas mollejas, deben estar de fábula.
Un abrazo.
Buenos días, Juan: al menos las fiestas ya han pasado y espero que, aunque cansinas, las hayáis disfrutado un poquito.
EliminarYa sabía que la casquería no es santo de tu devoción, no me enfado. Soy consciente de que sus amantes somos minoría, aunque últimamente estoy viendo un repunte y que la gente se está aficionando más. De hecho, cuando el otro día fue al Mercado de Maravillas y paré en el puesto donde la venden tuve que esperar cola.
Y si quieres presa, por mí, ningún problema, estoy a tus órdenes 😃
Un abrazo.
Las mollejitas de cordero, qué ricas, extrema delicatessen... Y así, tal cuál las preparas. Hace tiempo que no las como, pero es siempre un fijo cuando salimos por ahí, y si las hay y siempre con amigos claro, porque a mi mujer no le gusta nada la casquería. Un abrazo.
ResponderEliminarHola, Carlos: aquí tengo que buscarlas en el Mercado Maravillas porque en mi barrio no las encuentro. Sin embargo en La Rioja, donde voy a menudo, son muy habituales. Allí les llaman lechecillas. La forma más sencilla de prepararlas es como indico en esta receta, aunque me ronda una idea en la cabeza y a ver si un día la llevo a cabo 😄
EliminarUn abrazo.