Desde hace más de un año tengo abandonado a uno de mis platos favoritos: el salmorejo. No tiene explicación o ¿Sí? Claro que sí la tiene, el salmorejo clásico se hace con pan y en casa comemos poco, tiramos más de picos y regañás, salvo que vengan a comer la familia y los amigos pues estamos rodeados de auténticos panarras. En estas ocasiones bajamos a la panadería y compramos pan en modo más vale que sobre que no que falte, así que los días siguientes a tener invitados, tengo que apañarme para no tirar el pan sobrante. Son días de migas, sopas de ajo o, como en este caso, salmorejos.
Últimamente, dado las temperaturas invernales que hemos padecido, me he inclinado más por las sopas y las migas que por la crema de tomate, sin embargo, este finde pasado vino la almendrita a Madrid, salió el sol, tenía tomates azules y quedó pan de sobra con lo que se me ocurrió hacer un salmorejo.
Por otro lado, el costillo que es de lo más colaborador, cada vez que va a algún sitio determinado a hacer algunas compras que le interesan, me pregunta si necesito algo. Le hago la lista de la compra y me ahorro el tener que coger el coche. Lo malo es que, además de mis encargos, tiene ideas propias. Habitualmente son inofensivas, frutos secos principalmente que a mí ni me van ni me vienen, pero no siempre es así, a veces se le ocurre traer productos perecederos y estos ya me obligan a acomodarlos como sea para evitar que, como su propio nombre indican, perezcan. Y esto es precisamente lo que ocurrió el otro día, trajo una cajita con frambuesas que, para mi gusto, estaban excesivamente ácidas, por lo que había que aprovecharlas de alguna manera que camuflara su acidez y ¿Qué mejor que incluirlas en el salmorejo que estaba haciendo?
Ingredientes (2 personas)
490 gramos de tomates azules
55 gramos de frambuesas
1 diente de ajo
70 gramos de pan candeal
80 gramos de aceite de oliva virgen extra
Sal al gusto
1/2 cucharadita de azúcar
1 cucharadita de cominos molidos
Nueces peladas como guarnición
Elaboración
Se lavan los tomates y se parten en cuartos. Todos los ingredientes, salvo el azúcar, se echan en el vaso de la Thermomix y se bate a velocidad progresiva de 5 a 10 durante 1 minuto. Se abre el vaso, se comprueba el sabor y si es necesario se rectifica de sal y se añade una pizca de azúcar para neutralizar la acidez.
Se sirven en los cuencos con unas nueces por encima.

Buenas tardes, Gloria.
ResponderEliminarYa estoy deseando que llegue el calorcito para poner en acción toda la artillería pesada, en mi cocina, que se centra principalmente en hacer gazpachos y salmorejos, de los que tengo un buen surtido publicados, otros como este que hoy nos enseñas, nunca lo he probado, y eso que las frambuesas me encantan, lástima que no viera tu receta el finde pasado, cuando fui al supermercado y las frambuesas estaban de oferta, había muchas y no era cuestión de tirarlas, imagino que esa será la política de ventas del sitio, y claro, una que es pecadora por la gracia de Dios, echó un par de cajitas a la cesta, pocas fueron para lo que me gustan, y me las comí casi sin darme cuenta, me encantan las frambuesas y no me saben ácidas, es mas, incluso creo que tienen un sutil dulce que deja una sensación fresca que no puedo explicar, jajaja…
El caso es que hiciste bien en darle gusto a tu almendrita, con un salmorejo que invita a meter la cuchara.
Tomo buena nota porque por supuesto lo haré, quizás haga cambios, ya sabes que mi desmesura culinaria roza la locura, jajaja…, y como siempre tengo vinagre de frambuesa, le pondré un poco, porque en casa nos gusta añadir un poquito aunque el salmorejo no suela llevarlo, pero en mi casa es imprescindible si no quiero que me den la vara, jajaja…
Besos.
Hola, Concha: yo no le suelo echar vinagre al salmorejo, pero si tú lo haces para evitar que te den la vara, bien echado está 😄
EliminarYo no sé si las frambuesas estaban de oferta o no, lo que sí vi en mi frutería la semana pasada fueron fresones y tentada estuve de traerme una caja, pero al final me reprimí y no fue por falta de desmesura, si no porque el mes de febrero ya está mediado y tengo en la despensa un montón de cosas que quiero finiquitar y no hay manera, así que me tocan unos días de hacer la compra en modo austero.
A mí, las frambuesas no me disgustan y no siempre las encuentro ácidas, pero éstas sí que lo estaban, pero echándolas al salmorejo, asunto arreglado.
Besos.
Hola Gloria. Ya sabes que estas cremitas frías o calientes me privan, has inaugurado la temporada de salmorejos la primera, por aquí luce el sol hoy también, preludio de una primavera que se acerca y nos va a traer buenas recetas. No soy especialmente aficionada a las grosellas más allá de mermeladas, pero todo es empezar y con lo que me gusta añadir frutas a comidas típicamente saladas, esto puede ser el principio de una gran amistad. Rico debe estar.
ResponderEliminarBss
Buenas tardes, Lola: lo de la primavera está por ver, así que al mínimo rayo de sol me he marcado un salmorejo. A mí, tampoco me van demasiado las frutas del bosque, salvo para casos contados, pero ya que las tenía, había que utilizarlas y en una crema, sea fría o caliente, ni tan mal.
EliminarBesos.