Guindillas verdes encurtidas

Ya os he contado que en La Rioja tengo amigos con huerta que, cuando llega la temporada de verduras y hortalizas, me regalan lo que no está escrito. En el verano de 2025 me encontré con una cantidad ingente de guindillas verdes, en el Norte conocidas como piparras. ¿Qué iba a hacer con ellas? Lo primero fue clasificarlas por tamaños, una vez hecho esto, un grupo fue al frigorífico para consumo inmediato, otro al congelador para futuras ocasiones y las más afortunadas se quedaron en la encimera para prepararlas en vinagre.

Todo lo anterior ocurrió a finales de julio del año pasado y, como indico en esta receta, el tiempo mínimo para abrirlas después de encurtirlas es de tres meses. Han pasado más de siete y una de dos o estas piparras eran de más calidad que las que he utilizado otros años o el mayor tiempo de conservación las ha beneficiado. Han quedado espectaculares.

Las guindillas riojanas son como los pimientos de Padrón, unas pican, otras no y otras pican a rabiar.

Las encurtidas se utilizan para acompañar platos de legumbres. En este caso, las abrimos para acompañar este pote asturiano de berza, el primero que se llevó una guindilla a la boca fue mi costillo... le tocó la que picaba a rabiar, juraba en arameo 😄 Las siguientes resultaron ser más suaves.

No pongo la cantidad de guindillas porque no se me ocurrió contarlas ni pesarlas. Tiene que haber un las suficientes para llenar cada bote. En esta ocasión utilicé tres botes. 

Ingredientes

Guindillas verdes

100 cc de agua

100 cc de vinagre

1 cucharada rasa de sal

Para embotarlas

Botes de cristal de 400 cc

Elaboración

Esterilizar los botes de cristal metiéndolos en el lavavajillas.

Seleccionar las guindillas para que sean todas, aproximadamente de la misma longitud que el bote donde las vayamos a embotar, lavarlas y secarlas muy bien.

Una vez secas, introducirlas en el bote lo más apretado posible.

Hacer una mezcla con la sal, el vinagre y el agua. Echar esta mezcla en el bote sobre las guindillas hasta cubrirlas por entero, cerrar el bote e introducirlo en el frigorífico, esperar 3 meses para consumirlas.

Así quedaron en el momento de prepararlas.

Piparras en vinagre
Siete meses después...
Piparras en vinagre

El líquido va en función del número de guindillas a encurtir y de botes a llenar, pero hay que respetar la proporción de los ingredientes.


Comentarios

  1. Buenos días. El embotado se inventó para eso, conservar alimentos para épocas en los que no había, no todos son tan fáciles, algunos requieren escaldado y demás, pero en este caso has guardado unas guindillas con una elaboración fácil y así da gusto hacerlo. Tener amigos que nos proveen de productos de confianza es un lujo de los que ya quedan pocos.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas tardes, Lola: tienes razón son la mar de fáciles, tengo otras dos recetas de verduras encurtidas (pepinos y cebolla roja) y en esas caliento la mezcla de vinagre y agua, aquí no hace falta, se vuelca el líquido en frío. De hecho, voy a probar a hacerlo con el pepino y la cebolla a ver que tal quedan.
      Tener amigos así, sí que es un lujo, sabes de donde viene el producto y que es lo que lleva. A ver si sigo teniendo suerte este año 😄
      Besos.

      Eliminar
  2. Buenos días, Gloria.
    Suerte de tener unos amigos generosos, de los que pocos quedan, aunque no me quejo, algunos tengo y saben bien lo que me gusta y cuanto agradezco sus dádivas, cocinando cositas ricas y por supuesto con invitaciones a mi mesa de quien se acuerda de mí, jajaja…
    Imagino el momento canalla, con tu costillo, jajaja…, el otro día nos pasó a nosotros, con unas guindillas de colores de las que publiqué hace tiempo, curiosamente en el frigorífico se conservan intactas y aunque el líquido se oscureció un poco, las guindillas siguen tersas y algunas, rabiosa, y le tocó a mi santo, menos mal, jajaja…, porq el pobre se la comió, aun echando humo por las orejas, jajaja…
    Hay que ver lo que me gusta a mí un picante, no pueden faltar en mi cocina, aunque tenga que comprarlas, lástima que no te tengo cerca, seguro que alguna caería con gusto en mi plato.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Concha: ya le he dado la razón a Lola y, ahora, te la doy a ti. Somos afortunados con los amigos, nos regalen productos o no.
      ¡Qué casualidad, los consortes echando humo! 😂😂😂
      En los mercados riojanos cuando es temporada siempre tienen guindillas, piparras como las llaman ellos, allí son mucho de hacer conservas caseras. Compran pimientos, piparras, tomates, etc. y se dedican todo el verano a embotarlas. Por eso me ha dado a mí por intentarlo con lo que me resulta fácil. Con los tomates y los pimientos todavía no me he atrevido.
      No te quepa la menor duda de que alguna te tocaría.
      Besos.

      Eliminar
  3. Hola Gloria, nos encantan las piparras, y más desde que a mi hijo también, algo realmente curioso porque algunas marcas pican y el tío bebe agua y dice "quema". Un año recuerdo que las preparamos en casa como tú y quedaron francamente bien, todavía recuerdo cuando se veían en algunos mercados, ya no vamos a esos mercados a ver si están, igual nos ahorrábamos una pasta!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Carlos: dile a tu hijo que para mitigar el picor tiene que comer miga de pan, no agua pues ésta lo intensifica.
      Es una conserva que no tiene ninguna dificultad y, a nada que las piparras sean buenas, salen bien.
      No sabría decirte donde las venden en Madrid, yo me las traigo de La Rioja.
      Un abrazo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Os doy la bienvenida a mi blog. Espero que os resulte útil. Agradezco vuestras visitas y vuestros comentarios.